Inspección sobre el terreno en Ca n’Anglada: cuando la limpieza se convierte en una responsabilidad compartida entre el Ayuntamiento y el vecindario

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Inspección sobre el terreno en Ca n’Anglada: cuando la limpieza se convierte en una responsabilidad compartida entre el Ayuntamiento y el vecindario
Amin iharchain
Mientras me dirigía, como de costumbre, a almorzar en el restaurante Manhattan del barrio de Ca n’Anglada, me llamó la atención una escena inusual en las calles; el señor Xavier Cardona, concejal del Ayuntamiento de Terrassa, estaba allí mismo junto a representantes de la empresa Eco-Equip, encargada de la recogida de residuos, examinando de cerca el estado de los contenedores de la zona. No era un encuentro programado, sino fruto de la casualidad, y como vecino comprometido con este barrio, me detuve junto a un viejo amigo que acompañaba a los responsables municipales. En ese momento, no dudé en lanzar esa pregunta espontánea y profunda que ronda la cabeza de cualquier residente: “¿Quién es realmente el responsable de lo que está pasando en Ca n’Anglada?”.
La estampa ante los contenedores hablaba por sí sola, con bolsas de basura acumuladas fuera de ellos, desluciendo la imagen del barrio y afectando al entorno. Ante esta situación, no nos quedamos en una simple charla superficial; les pedí al señor Cardona y a su equipo que se acercaran al cercano restaurante Manhattan para escuchar directamente de boca de sus responsables y de los clientes el día a día de esta problemática. Nobleza obliga, la propuesta fue recibida con total disposición, y escucharon con atención, seriedad y respeto cada una de las observaciones planteadas.
Considero que esta visita de inspección sorpresa por parte de Cardona y sus acompañantes es un paso en la dirección correcta y forma parte de las obligaciones fundamentales que siempre exigimos los vecinos. Para ser sincero, salí de ese encuentro con una sensación de optimismo y la impresión de que hay representantes públicos que intentan, de verdad, bajar al terreno para buscar soluciones. Sin embargo, y partiendo de la realidad que vemos en la calle, hay que poner los puntos sobre las íes: el gesto de escuchar es excelente, pero ahora necesita traducirse de inmediato en un aumento de la frecuencia de limpieza y en una mejora del sistema de recogida por parte de la empresa correspondiente.
Y lo más importante es que la solución no depende únicamente de la administración, sino de la necesidad imperiosa de un trabajo colectivo y conjunto. Estamos ante un barrio rodeado de muchas incógnitas y complejidades, y es hora de que todos asumamos una verdadera responsabilidad social por él. Lo que siempre defiendo y repito es que queremos un futuro brillante para las próximas generaciones, libre de títulos protocolarios, de intereses personales estrechos o de agendas con trasfondo ideológico. La responsabilidad social recae hoy sobre los hombros de todos; desde el Ayuntamiento de Terrassa hasta las asociaciones vecinales y ciudadanas, que deben intensificar las campañas de concienciación, sin olvidar a los propios residentes y comerciantes, llamados a cumplir con el civismo de depositar los residuos correctamente y en los horarios establecidos. La limpieza de Ca n’Anglada y la imagen de sus calles y negocios son el reflejo de todos nosotros. La visita fortuita del señor Cardona ha reavivado la esperanza, y ahora la pelota está en el tejado de todos para demostrar que la responsabilidad es compartida y no se queda solo en palabras.
