Iftar en Cataluña: La mezcla de religión y política amenaza el futuro de las nuevas generaciones

Iftar en Cataluña: La mezcla de religión y política amenaza el futuro de las nuevas generaciones
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Amin iharchain – Barcelona

La Fundación Ibn Battuta, en coordinación con la Unión de Comunidades Religiosas de Cataluña, organizó un multitudinario Iftar en un museo de Barcelona. El evento contó con la presencia de destacadas figuras del ámbito político y diplomático, encabezadas por el alcalde de Barcelona, el delegado del Gobierno en Cataluña, y los cónsules generales del Reino de Marruecos en Barcelona y Tarragona, además de delegaciones parlamentarias y consulares de otros países. Sin embargo, el ambiente general reflejó un evento puramente político, donde la espiritualidad brilló por su ausencia en favor de una lógica de intereses y “proyectos”. Las aglomeraciones en la entrada recordaban más a la previa de un partido de fútbol que a la serenidad propia del Ramadán, llevando a los asistentes a cuestionar la verdadera esencia de un encuentro que parecía distanciarse de los valores de convivencia e integración.
Al sonar el Adhan (llamado a la oración), el momento más esperado por los fieles para romper el ayuno, quedó patente un desorden organizativo y una falta absoluta de protocolo en la hospitalidad tradicional marroquí. La “Harira” se sirvió en vasos de cartón

comprometiendo la calidad de un plato tan emblemático y descuidando la presentación debida. La distribución de la comida fue delegada a jóvenes sin experiencia para gestionar a una multitud de más de mil personas, lo que transformó el salón en un escenario de ruido y caos, similar a un mercado popular. Mientras tanto, la única atención real se concentraba en la mesa oficial de las autoridades, a pesar de que allí también la Harira se sirvió de forma precaria en cartón.
Este fallo logístico provocó que la mitad de los asistentes abandonara el lugar inmediatamente tras el Adhan para buscar restaurantes externos donde poder cenar dignamente. Mientras tanto, el presidente de la Fundación Ibn Battuta pronunciaba un discurso de bienvenida dirigido exclusivamente a los responsables políticos. Le siguió el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas con palabras rutinarias sobre tolerancia y convivencia, que resonaron en una sala casi vacía ante la imposibilidad de los fieles de “integrarse” en un ambiente dominado por el cálculo político. Incluso las intervenciones del alcalde y del delegado del Gobierno se centraron en los conflictos de Oriente Medio, confirmando que la política en España parece priorizar el uso del discurso religioso para ganar rédito electoral, careciendo de una visión intelectual profunda para las generaciones futuras.
Aprovechando la coincidencia con el Día Internacional de la Mujer, los organizadores intentaron “matar dos pájaros de un tiro” entregando reconocimientos a mujeres del ámbito de la comunicación y la política. Entre las premiadas destacaron Nur Ben Yussef, periodista de Antena 3 de origen tetuaní, y una destacada periodista de origen africano de la cadena catalana TV3. No obstante, este reconocimiento resultó indigno de su trayectoria profesional, ya que se llevó a cabo en una sala vacía y frente a sillas desiertas. Este homenaje deslucido puso de manifiesto la brecha entre los eslóganes institucionales y una realidad organizativa que no respetó ni el valor de las premiadas ni la importancia del momento para los ayunantes.

En conclusión, los responsables de ambos Estados deben centrarse seriamente en el futuro de las nuevas generaciones, evitando dejar espacio a intereses particulares en programas politizados. Ceder el campo religioso a quienes solo buscan fusionar la fe con la política es un error grave que genera incertidumbre. La formación de las futuras generaciones requiere una visión intelectual clara, alejada de la explotación de las festividades espirituales para fines electorales o protocolos vacíos de contenido.
