Una lectura crítica sobre el “silencio asociativo” ante la crisis de Ceuta: ¿se ha agotado el discurso de la identidad?

Larache info
Una lectura crítica sobre el “silencio asociativo” ante la crisis de Ceuta: ¿se ha agotado el discurso de la identidad?
Amin iharchain
Como observadores activos y comprometidos en el ámbito asociativo, cultural y religioso, y manteniendo siempre una postura clara e independiente, nos vemos en la obligación de ofrecer un análisis crítico sobre los acontecimientos recientes. La crisis diplomática entre el Reino de España y el Reino de Marruecos, visibilizada en la entrada masiva a través de la ciudad de Ceuta, ha dejado al descubierto profundas contradicciones en el tejido asociativo marroquí en España.
En medio de esta crisis sin precedentes, surge una pregunta inevitable: ¿dónde están aquellas asociaciones e instituciones que afirman velar por los intereses del migrante marroquí y por la preservación de su identidad y sus tradiciones? Asistimos a un silencio absoluto y a una inacción total en el terreno. No se ha visto ni una sola declaración, manifiesto o iniciativa humanitaria concreta que responda a los discursos que habitualmente promueven.
Es de sobra conocido que algunas de estas entidades jugaron un papel relevante en el escenario social y político gracias a su proximidad a diversos partidos políticos españoles, especialmente en la comunidad autónoma de Cataluña. Sin embargo, esa capacidad de influencia, que en teoría debería servir para defender a la comunidad en momentos de vulnerabilidad, ha desaparecido por completo en el momento crucial.
Resulta llamativo contrastar esta pasividad con la rapidez con la que estas mismas entidades se movilizaron en otros episodios del pasado, como en los sucesos de Currupaco o en las movilizaciones frente a organizaciones vinculadas al Frente Polisario (las cuales, desde una perspectiva personal, persiguen fines primordialmente económicos y de interés particular). En esta ocasión, ante una crisis de enorme calado humano, esa capacidad de convocatoria ha sido nula.
Esta falta de posicionamiento se extiende también a ciertos representantes de origen marroquí en el ámbito público. No se ha escuchado ni una sola palabra de condolencia hacia las personas que perdieron la vida en el mar durante la travesía, ni un pronunciamiento equilibrado o exigente hacia el Gobierno marroquí o el Gobierno español respecto a la gestión de esta tragedia.
Todo esto confirma una realidad evidente: una gran parte de estas estructuras utiliza la figura del migrante con fines primordialmente políticos que, con el tiempo, se traducen en beneficios de carácter económico. El migrante pasa a ser instrumentalizado como un elemento de presión o un recurso electoral, al que se acude únicamente cuando conviene para la obtención de subvenciones o cuotas de poder.
La reciente crisis ha puesto de manifiesto las carencias de un modelo asociativo clientelar que se nutre del discurso de la integración y la identidad, pero que da la espalda a la realidad social en los momentos de verdadera necesidad. Es urgente abrir una reflexión profunda sobre la representatividad de la comunidad marroquí en España, orientada hacia una acción asociativa auténtica, independiente y libre de intereses partidistas.
