Llamamiento a la Humanidad Emitido por la Fundación para la Fraternidad Humana ¡Ser humano

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Llamamiento a la Humanidad Emitido por la Fundación para la Fraternidad Humana ¡Ser humano…!
Dondequiera que estés, cualquiera que sea tu religión, tus creencias, tu lengua, el color de tu piel o tu patria, hoy nos dirigimos a la conciencia humana que nos une a todos. Hablamos al corazón que late por la vida, a la razón que comprende el peso de la responsabilidad y al espíritu que sabe que el destino de la humanidad es uno solo y que el futuro de nuestro planeta es una responsabilidad compartida.
Nuestro planeta atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia. La Tierra, que nos dio la vida, acogió nuestras civilizaciones, alimentó a nuestros pueblos, calmó nuestra sed y abrió ante nosotros los horizontes del conocimiento, la creatividad y el progreso, hoy nos envía señales de auxilio que ya nadie puede ignorar.
Los océanos alcanzan temperaturas sin precedentes. Los mares pierden su equilibrio natural. Los glaciares se derriten. Los ríos se desbordan. Los bosques arden. Los desiertos avanzan. La sequía amenaza a millones de personas, mientras devastadoras inundaciones arrasan ciudades y pueblos, los huracanes se vuelven más violentos y las olas de calor se intensifican año tras año.
Lo que está ocurriendo no es una sucesión de catástrofes aisladas. Es una única historia: la del desequilibrio creciente entre la humanidad y la naturaleza. Cuando los océanos se calientan, aumenta la evaporación del agua; la atmósfera se llena de vapor que luego se transforma en lluvias torrenciales e inundaciones devastadoras en unas regiones, mientras condena a otras a una sequía extrema y a un calor insoportable. El mundo se vuelve así más inestable, más frágil y más vulnerable.
Ningún pueblo permanece al margen de estas transformaciones. Lo que sucede en un continente repercute en todos los demás. Lo que ocurre en las profundidades de los océanos termina afectando la vida de quienes habitan ciudades, pueblos, montañas y costas. La humanidad comparte hoy un mismo hogar, un mismo destino y un mismo futuro.
La Tierra no reconoce fronteras políticas ni distingue entre razas, culturas, religiones o nacionalidades. Las inundaciones no preguntan quiénes somos. Los incendios no distinguen entre naciones. Las olas de calor no exigen pasaportes. Las catástrofes climáticas no hacen diferencias entre los pueblos.
Con este espíritu, la Fundación para la Fraternidad Humana hace un llamamiento a los líderes del mundo, a las Naciones Unidas, a las organizaciones internacionales, a las instituciones científicas, a las universidades, a los centros de investigación, a los medios de comunicación, al sector empresarial, a la sociedad civil, a la juventud y a cada mujer y hombre que lleva en su corazón el amor por la vida, para impulsar una gran movilización mundial en defensa de nuestro hogar común: el planeta Tierra.
Hacemos un llamado para que la protección del medio ambiente sea reconocida como un deber moral y humanitario que trascienda los intereses políticos y económicos. Invitamos a fortalecer la cooperación internacional frente al cambio climático, acelerar la transición hacia energías limpias, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger los océanos, los bosques y los ríos, preservar el agua y la energía, impulsar la investigación científica y la innovación ambiental, y apoyar a los países y comunidades más afectados por la crisis climática. Porque la seguridad climática es, en esencia, seguridad humana.
Asimismo, exhortamos a promover una nueva cultura ambiental que nazca en el seno de la familia, se fortalezca en las escuelas y universidades, se difunda a través de los medios de comunicación y sea asumida por todas las instituciones, para que el respeto por la naturaleza deje de ser un simple lema y se convierta en una forma de vida.
¡Ser humano…!La Tierra no es una herencia que recibimos de nuestros antepasados; es un legado que tomamos prestado de nuestros hijos y de las generaciones futuras. Cada decisión que tomemos hoy moldeará el mundo en el que ellos vivirán mañana.
¿Qué futuro queremos dejarles?
¿Un mundo con océanos que hierven, un aire irrespirable, bosques consumidos por las llamas, ciudades devastadas por las inundaciones y recursos hídricos cada vez más escasos?
¿O una Tierra verde y fértil, océanos llenos de vida, un aire limpio y un mundo donde la humanidad viva en armonía con la naturaleza?
La historia ha colocado a nuestra generación ante una responsabilidad extraordinaria. Lo que hagamos hoy determinará el destino de la vida durante décadas, quizá siglos. El silencio ya no es una opción. La indiferencia ya no es aceptable. El tiempo de esperar ha terminado.
Hagamos de este siglo el siglo de la solidaridad humana. Convirtamos la protección de la Tierra en el mayor proyecto común de la humanidad. Que la fraternidad humana sea la fuerza capaz de superar todas las divisiones, porque los desafíos que enfrentamos son más grandes que nuestras diferencias y porque salvar nuestro planeta es la causa más noble que puede unir a todos los pueblos.
Hagamos de la protección de la Tierra un pacto entre todos los seres humanos; de la solidaridad, nuestro camino; de la responsabilidad, nuestra cultura; y de la esperanza, la fuerza que inspire nuestras acciones.
Porque no habrá futuro para la humanidad sin un planeta sano; no habrá desarrollo sostenible sin un medio ambiente equilibrado; y no habrá una paz duradera entre los pueblos sin una paz verdadera con la naturaleza.
Fundación para la Fraternidad Humana Por la Humanidad… Por la Tierra… Por las Generaciones Futuras.
Mohammed Aabidou Presidente de la Fundación Adam para la Fraternidad Humana
