De los libros de registro al ordenador: ¡Inmigrantes marroquíes en España “sin identidad administrativa” por culpa del archivo consular

Larache Info
De los libros de registro al ordenador: ¡Inmigrantes marroquíes en España “sin identidad administrativa” por culpa del archivo consular
Amin iharchain
Imagínate vivir largos años en el extranjero, cumpliendo con tus obligaciones y registrándote día tras día en el consulado como “ciudadano marroquí residente en el exterior”. Sin embargo, cuando necesitas un documento oficial tan importante como el “certificado de antigüedad de inscripción consular” para llevarte tu coche a Marruecos y beneficiarte de las ventajas aduaneras, el funcionario detrás de la ventanilla te suelta una frase fría: “¡Su nombre no aparece en el sistema, usted no está registrado aquí!”. Esto no es el guión de una película, es la realidad que viven muchos marroquíes residentes en Cataluña (entre Barcelona, Tarragona y Girona), quienes se encuentran atrapados en un extraño “bloqueo” administrativo provocado por la transición del papel y los libros de registro a la era digital.
Uno de estos ciudadanos, cuyo padre lleva años inscrito en el Consulado de Barcelona, acudió para solicitar su certificado de residencia y antigüedad para matricular su vehículo. Ahí comenzó un calvario de ventanilla en ventanilla: un funcionario le decía “suba”, otro le decía “baje”, cada uno con su propia lógica. La gran sorpresa llegó cuando le dijeron que constaba como registrado en Tarragona y no en Barcelona, argumentando que como los libros antiguos ya no se usan, el ordenador solo tiene guardados los datos de los nuevos inscritos. El afectado se quedó estupefacto: ¿cómo es posible que toda la familia estuviera registrada allí y, de repente, todo su historial administrativo se esfumara con el viento? ¿Acaso por cambiar los libros de registro por ordenadores se borra la identidad de personas que han pasado toda su vida vinculadas al consulado?
El verdadero problema no es la “digitalización”, ya que todo el mundo desea que la administración progrese y facilite los trámites. El problema radica en la forma en que se ha llevado a cabo esta transición. Cuando se implantó el nuevo sistema informático, se registró a los nuevos usuarios, pero los libros y registros antiguos se quedaron guardados en cajas de archivo. A algunos funcionarios les resulta más fácil decirle al ciudadano “no aparece” antes que esforzarse y buscar en los tomos antiguos. A esto se suma que, con la apertura de nuevos consulados, se trasladaron expedientes según los domicilios actuales; un traslado en el que se cometieron errores y donde la víctima siempre termina siendo el ciudadano, que se queda perdido entre ciudades. ¿Es la falta de interés o la incapacidad para digitalizar el pasado la causa de esto? La comunidad marroquí en España es una de las más antiguas, y no es justo que la dejadez de un funcionario o un error del sistema prive a familias enteras de importantes derechos legales y económicos.
Este asunto requiere una intervención urgente por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, mediante el lanzamiento de una campaña para digitalizar la totalidad del archivo en papel de los consulados, uniendo así el pasado y el presente en un solo sistema informático. Asimismo, es necesario controlar la labor de los funcionarios para que se esfuercen en buscar antes de dar respuestas que desesperan al ciudadano. Mientras tanto, el mejor consejo para cualquiera es conservar como oro en paño cualquier documento o resguardo consular antiguo; en la era del ordenador “mudo”, ese viejo papel escrito a tinta puede ser el único hilo que demuestre su verdadera identidad y antigüedad.
