El pulpo de los “Mercaderes de la Religión” en España: Entre la taqiyya política y la fabricación del aislamiento

El pulpo de los “Mercaderes de la Religión” en España: Entre la taqiyya política y la fabricación del aislamiento
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Amin iharchain
La caricatura que analizamos hoy refleja una amarga realidad que vive la comunidad musulmana en España, donde la religión se transforma de un valor espiritual sublime en una mercancía en el carromato de los “mercaderes de la religión”, quienes imponen una tutela intelectual asfixiante sobre los individuos. Estos oportunistas explotan la necesidad del inmigrante de llenar su vacío espiritual y su nostalgia por sus orígenes, construyendo muros de aislamiento y repliegue dentro de “guetos” ideológicos, convenciendo a los jóvenes de que la sociedad en la que viven es un entorno corrupto o una “tierra de infieles” de la que hay que desconfiar.
Resulta sorprendente y desconcertante cómo es posible que estas figuras reciten discursos de odio contra quienes describen como “infieles”, mientras viven en sus tierras con total respeto y disfrutan de sus bienes, derechos, leyes y seguridad. Esta flagrante contradicción hace que el joven atraviese sus días más difíciles, escuchando un discurso rancio que insulta a la sociedad receptora, mientras observa, por otro lado, una realidad que refleja una vida digna y segura; viviendo así un conflicto interno desgarrador entre lo que oye y lo que ve.
Sin embargo, el pensamiento extremista trabaja con una astucia maliciosa para que este joven empiece a considerar la peligrosa idea de que todo lo que poseen los “infieles” es lícito para ellos, lo cual hiere mortalmente los valores éticos y convierte al joven en una herramienta al servicio de agendas políticas sospechosas. Estos mercaderes practican la “taqiyya política” ante las instituciones y los partidos españoles en busca de cargos y privilegios, mientras siembran en secreto el veneno de la desconexión emocional. Así, el joven se convierte en la primera víctima de este extravío, siendo un mero peón en manos de agendas externas transfronterizas que buscan fortalecer su influencia política a expensas de la estabilidad de la comunidad y del futuro de sus generaciones.
Aquí surge una pregunta con fuerza: ¿Cuándo comprenderán los españoles este peligroso juego que se practica en sus tierras bajo el nombre de “respeto a las religiones”? Especialmente cuando la mayoría de estos “juristas” y mercaderes de la fe no reconocen, en su fuero interno, más que una sola religión y consideran infieles, en secreto o en público, a todos aquellos que no creen en lo que ellos creen, explotando los valores de tolerancia europeos para golpear profundamente los cimientos de la convivencia pacífica.
