competencias marroquíes en España: del marginamiento a la recuperación del protagonismo

LARACHE INFO SARL
competencias marroquíes en España: del marginamiento a la recuperación del protagonismo
LARACHE INFO SARL
La realidad de la comunidad marroquí en España es una experiencia cotidiana que viven miles de ciudadanos, llena de desafíos, esperanzas y contradicciones. En medio de esta realidad, ha surgido un grupo de competencias marroquíes que poseen cualificaciones, títulos y experiencia en diversos campos. Sin embargo, lamentablemente, estas competencias se encuentran marginadas dentro de su propia comunidad debido al predominio de intereses personales en el trabajo asociativo.
Crisis en el trabajo asociativo: entre buenas intenciones e intereses personales
Desde los años noventa hemos sido testigos de muchas fluctuaciones en el ámbito asociativo dentro de la comunidad. En lugar de ser un espacio para el desarrollo y la representación genuina, para algunos se ha convertido en un escenario para ajustar cuentas o un medio para alcanzar objetivos personales. El mayor problema hoy radica en la ausencia de una visión colectiva y la débil convicción sobre la necesidad de cooperación entre asociaciones y competencias.
Muchas asociaciones carecen, lamentablemente, de claridad en sus objetivos y de herramientas profesionales para desempeñar su labor. Algunas solo representan su ciudad de origen, otras se han convertido en entidades familiares, mientras que un tercer grupo busca únicamente notoriedad mediática y prestigio social bajo el lema “soy asociativo”, sin lograr un impacto real.
Competencias en aislamiento: energías desperdiciadas
Por otro lado, las competencias marroquíes —médicos, ingenieros, investigadores, artistas y activistas— se encuentran aisladas de estas estructuras. Rodeadas de decepciones y chocando con muros invisibles, porque la lógica dominante en el trabajo asociativo no les permite contribuir de forma efectiva ni les brinda espacio para la creatividad y la iniciativa.
El resultado es esfuerzos dispersos, energías desperdiciadas y una creciente sensación de exclusión entre quienes deberían ser líderes del cambio.
Un llamado a la conciencia: no existe vacío en la naturaleza
El ciudadano español de origen marroquí debe despertar de su letargo, porque la historia no se repite y el vacío no dura. La falta de una representación verdadera de la comunidad permite que surjan actores sin visión ni proyecto, perpetuando el caos organizativo.
Es hora de retomar el liderazgo mediante la creación de espacios auténticos que unan lo asociativo con lo competencial, superando las luchas personales y construyendo un trabajo serio que beneficie a todos.
Responsabilidad de ambos países: hacia una visión común
Lo que hoy se requiere de los gobiernos de España y Marruecos es elaborar un plan de acción conjunto que tome en cuenta las transformaciones sociales y culturales que vive la comunidad. No se trata solo de integración o representación simbólica, sino de una responsabilidad compartida que exige educación, formación real y participación activa de las competencias en las políticas públicas, educativas y mediáticas.
Hacia una nueva generación
La generación actual no quiere vivir en el pasado, sino construir un futuro basado en la renovación, la transparencia y el trabajo serio. Todos, responsables y actores, debemos romper con la cultura de la hipocresía y los intereses mezquinos, abriendo la puerta a talentos capaces de generar un cambio positivo.
El futuro de la comunidad marroquí en España empieza reconociendo el valor de la persona, sin importar su posición, siempre que trabaje con honestidad, no para beneficio personal, sino en favor de una comunidad cohesionada que merece lo mejor.
Barcelona: Amin Iharchain
