La caja negra” del presidente de la FIC: un despertar tardío de la conciencia o una maniobra de los Hermanos Musulmanes?

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La caja negra” del presidente de la FIC: un despertar tardío de la conciencia o una maniobra de los Hermanos Musulmanes?
Amin iharchain
En un movimiento que ha despertado numerosos interrogantes en los círculos interesados en los asuntos religiosos e institucionales, el presidente de la Federación Islámica de Cataluña, Fouad Borni, ha anunciado el lanzamiento de una serie de artículos semanales en los que promete abrir “el fondo negro” (la caja negra) de las instituciones representativas musulmanas en España y hurgar en los entresijos del histórico Acuerdo de Cooperación de 1992. Borni abre el debate preguntando a sus seguidores: “¿Te has preguntado alguna vez por qué los musulmanes en España, tras casi 36 años de la firma del histórico Acuerdo… siguen reclamando los mismos derechos básicos?”. Si bien algunos podrían ver en esta “confesión” pública un gesto loable por parte del presidente, la pregunta fundamental que se impone con fuerza y sin rodeos es: ¿por qué ahora precisamente? El señor presidente, que hoy habla con el tono de un reformador celoso y preocupado por los derechos de la comunidad, pasó dieciséis años —según sus propias palabras— “dentro de los entresijos y pasillos de las instituciones representativas de los musulmanes”, y aquí el observador tiene derecho a preguntarse con amargura: ¿dónde estaba durante todos estos años cuando formaba parte del “tablero de juego”? ¿Dónde estaba esta voz preocupada cuando usted era parte de un sistema asociativo religioso que a menudo ha sido acusado de no representarse más que a sí mismo y a los intereses de quienes lo dirigen? ¿Dónde estaba cuando se silenciaba o se atacaba a cualquier voz libre que planteara estas mismas preguntas que usted formula hoy? Quien formó parte en su día de ese entorno que no perdona a los disidentes, no tiene derecho hoy a vestirse con el manto del reformador social que busca una dignidad perdida, simplemente porque ha dejado los sillones de influencia directa.
El intento de retratar a los musulmanes en España afirmando que “vivimos una auténtica crisis de dignidad” o sugiriendo una privación constante de derechos es una lectura injusta y alejada de la realidad, ya que España es un Estado de derecho e instituciones por excelencia, que garantiza a cada residente en su territorio su dignidad e humanidad sin discriminación alguna. El señor presidente sabe perfectamente que, al ingresar a cualquier hospital español, cualquier ciudadano o residente experimenta el verdadero valor del ser humano y una atención médica excelente, lo cual es el verdadero reflejo de la humanidad que garantiza el Estado. Desde esta perspectiva, surge un temor legítimo y una firme oposición a su lamento de que el estudiante “todavía se le priva de su derecho constitucional a la educación religiosa”; la introducción de la educación religiosa en las escuelas públicas, en un contexto donde amplios sectores aún viven bajo conceptos históricos y libros antiguos superados por el tiempo en nombre de la religiosidad, constituye un peligro real con el que tememos ver un futuro que se asemeje al modelo de la Afganistán de los talibanes, especialmente cuando ciertos comportamientos y actitudes extremistas han comenzado a aflorar públicamente en las calles de Cataluña.
En cuanto al expediente de los cementerios y las leyes de entierro por las que se pregunta Borni: “¿Por qué vivimos una auténtica crisis… buscando desesperadamente un palmo de tierra donde enterrar a nuestros seres queridos?”, lo primero que debería hacer es dirigir sus agudas preguntas a las propias mezquitas y asociaciones religiosas. Todo el mundo sabe que la mayoría de estas entidades invierten en este campo y se han convertido en intermediarios que compran y venden con las almas de los difuntos a través del fondo conocido como el “fondo de entierro”. Si quisiéramos abrir este sensible expediente, le preguntaríamos directamente al presidente: ¿declaran estas asociaciones religiosas vinculadas a las mezquitas sus beneficios e impuestos anuales ante las autoridades e instituciones fiscales españolas? Dejamos la respuesta aquí para él y para los demás responsables de la gestión religiosa. Este discurso, en su momento y contenido, no puede leerse al margen de las maniobras habituales del pensamiento de los Hermanos Musulmanes, que siempre intenta agitar la situación, avivar las tensiones y tratar de manipular las emociones distribuyendo patentes de indulgencia en nombre de la “Umma”, una agenda de consignas que no sirve ni interesa a nuestro futuro como ciudadanos y residentes que vivimos en esta feliz tierra. Mientras el presidente de la federación reclama los derechos legítimos de la Constitución, encontramos que el discurso predominante en los pasillos de muchas de estas asociaciones sigue tachando de infiel al otro y a todo aquel que no comparta su opinión, lo que demuestra que la verdadera crisis no está en el Estado español, sino en la incapacidad de estas instituciones religiosas —durante décadas— para formar a una nueva generación de jóvenes que aprenda el concepto de “el ser humano primero” antes que cualquier creencia, para ser ciudadanos ejemplares capaces de lograr una convivencia real y construir un futuro abierto.
